Biblia de Jerusalén Lectura, estudio y contemplación

Salmos 64

1Del maestro de coro. Salmo. De David. 2Escucha, oh Dios, la voz de mi gemido, del terror del enemigo guarda mi vida; 3ocúltame a la pandilla de malvados, a la turba de los agentes de mal. 4Los que afilan su lengua como espada, su flecha apuntan, palabra envenenada, 5para tirar a escondidas contra el íntegro, le tiran de improviso y nada temen. 6Se envalentonan en su acción malvada, calculan para tender lazos ocultos, dicen: «¿Quién lo observará 7y escrutará nuestros secretos?» El los escruta, aquel que escruta lo íntimo del hombre, el corazón profundo. 8Una saeta ha tirado Dios, repentinas han sido sus heridas; 9les ha hecho caer por causa de su lengua, menean la cabeza todos los que los ven. 10Todo hombre temerá. anunciará la obra de Dios y su acción comprenderá. 11El justo se alegrará en Yahveh, en él tendrá cobijo; y se gloriarán todos los de recto corazón.

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