Biblia de Jerusalén Lectura, estudio y contemplación

Salmos 45

1Del maestro de coro. Según la melodía: «Lirios...» De los hijos de Coré. Poema. Canto de amor. 2Bulle mi corazón de palabras graciosas; voy a recitar mi poema para un rey: es mi lengua la pluma de un escriba veloz. 3Eres hermoso, el más hermoso de los hijos de Adán, la gracia está derramada en tus labios. Por eso Dios te bendijo para siempre. 4Ciñe tu espada a tu costado, oh bravo, en tu gloria y tu esplendor 5marcha, cabalga, por la causa de la verdad, de la piedad, de la justicia. ¡Tensa la cuerda en el arco, que hace terrible tu derecha! 6Agudas son tus flechas, bajo tus pies están los pueblos, desmaya el corazón de los enemigos del rey. 7Tu trono es de Dios para siempre jamás; un cetro de equidad, el cetro de tu reino; 8tú amas la justicia y odias la impiedad. Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros; 9mirra y áloe y casia son todos tus vestidos. Desde palacios de marfil laúdes te recrean. 10Hijas de reyes hay entre tus preferidas; a tu diestra una reina, con el oro de Ofir. 11Escucha, hija, mira y pon atento oído, olvida tu pueblo y la casa de tu padre, 12y el rey se prendará de tu belleza. El es tu Señor, ¡póstrate ante él! 13La hija de Tiro con presentes, y los más ricos pueblos recrearán tu semblante. 14Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados; 15con sus brocados el llevada ante el rey. Vírgenes tras ella, compañeras suyas, donde él son introducidas; 16entre alborozo y regocijo avanzan, al entrar en el palacio del rey. 17En lugar de tus padres, tendrás hijos; príncipes los harás sobre toda la tierra.

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