Biblia de Jerusalén Lectura, estudio y contemplación

Salmos 3

1Salmo. De David. Cuando huía de su hijo Absalón. 2Yahveh, ¡cuán numerosos son mis adversarios, cuántos los que se alzan contra mí! 3¡Cuántos los que dicen de mi vida: «No hay salvación para él en Dios!» 4Mas tú, Yahveh, escudo que me ciñes, mi gloria, el que realza mi cabeza. 5A voz en grito clamo hacia Yahveh, y él me responde desde su santo monte. 6Yo me acuesto y me duermo, me despierto, pues Yahveh me sostiene. 7No temo a esas gentes que a millares se apostan en torno contra mí. 8¡Levántate, Yahveh! ¡Dios mío, sálvame! Tú hieres en la mejilla a todos mis enemigos, los dientes de los impíos tú los rompes.

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