Biblia de Jerusalén Lectura, estudio y contemplación

Salmos 30

1Salmo. Cántico para la dedicación de la Casa. De David. 2Yo te ensalzo, Yahveh, porque me has levantado; no dejaste reírse de mí a mis enemigos. 3Yahveh, Dios mío, clamé a ti y me sanaste. 4Tú has sacado, Yahveh, mi alma del seol, me has recobrado de entre los que bajan a la fosa. 5Salmodiad a Yahveh los que le amáis, alabad su memoria sagrada. 6De un instante es su cólera, de toda una vida su favor; por la tarde visita de lágrimas, por la mañana gritos de alborozo. 7Y yo en mi paz decía: «Jamás vacilaré.» 8Yahveh, tu favor me afianzaba sobre fuertes montañas; mas retiras tu rostro y ya estoy conturbado. 9A ti clamo, Yahveh, a mi Dios piedad imploro: 10¿Qué ganancia en mi sangre, en que baje a la fosa? ¿Puede alabarte el polvo, anunciar tu verdad? 11¡Escucha, Yahveh, y ten piedad de mí! ¡Sé tú, Yahveh, mi auxilio! 12Has trocado mi lamento en una danza, me has quitado el sayal y me has ceñido de alegría;

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