Salmos 30
1Salmo. Cántico para la dedicación de la Casa. De David.
2Yo te ensalzo, Yahveh, porque me has levantado; no dejaste reírse de mí a mis enemigos.
Eclesiástico 51,2
3Yahveh, Dios mío, clamé a ti y me sanaste.
4Tú has sacado, Yahveh, mi alma del seol, me has recobrado de entre los que bajan a la fosa.
5Salmodiad a Yahveh los que le amáis, alabad su memoria sagrada.
6De un instante es su cólera, de toda una vida su favor; por la tarde visita de lágrimas, por la mañana gritos de alborozo.
7Y yo en mi paz decía: «Jamás vacilaré.»
8Yahveh, tu favor me afianzaba sobre fuertes montañas; mas retiras tu rostro y ya estoy conturbado.
9A ti clamo, Yahveh, a mi Dios piedad imploro:
10¿Qué ganancia en mi sangre, en que baje a la fosa? ¿Puede alabarte el polvo, anunciar tu verdad?
11¡Escucha, Yahveh, y ten piedad de mí! ¡Sé tú, Yahveh, mi auxilio!
Eclesiástico 51,10
12Has trocado mi lamento en una danza, me has quitado el sayal y me has ceñido de alegría;
13mi corazón por eso te salmodiará sin tregua; Yahveh, Dios mío, te alabaré por siempre.