Biblia de Jerusalén Lectura, estudio y contemplación de la Palabra de Dios
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Marcos 12

1Y se puso a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores, y se ausentó. Mateo 21,33 Lucas 20,9 2Envió un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos de la viña. 3Ellos le agarraron, le golpearon y le despacharon con las manos vacías. 4De nuevo les envió a otro siervo; también a éste le descalabraron y le insultaron. 5Y envió a otro y a éste le mataron; y también a otros muchos, hiriendo a unos, matando a otros. 6Todavía le quedaba un hijo querido; les envió a éste, el último, diciendo: "A mi hijo le respetarán". 7Pero aquellos labradores dijeron entre sí: "Este es el heredero. Vamos, matémosle, y será nuestra la herencia." 8Le agarraron, le mataron y le echaron fuera de la viña. 9¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá y dará muerte a los labradores y entregará la viña a otros. 10¿No habéis leído esta Escritura: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; Salmos 118,22 11fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?» Salmos 118,23 12Trataban de detenerle - pero tuvieron miedo a la gente - porque habían comprendido que la parábola la había dicho por ellos. Y dejándole, se fueron. 13Y envían donde él algunos fariseos y herodianos, para cazarle en alguna palabra. Mateo 22,15 Lucas 20,20 14Vienen y le dicen: «Maestro, sabemos que eres veraz y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas, sino que enseñas con franqueza el camino de Dios: ¿Es lícito pagar tributo al César o no? ¿Pagamos o dejamos de pagar?» Lucas 21,1 15Mas él, dándose cuenta de su hipocresía, les dijo: «¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea.» 16Se lo trajeron y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?» Ellos le dijeron: «Del César.» 17Jesús les dijo: «Lo del César, devolvédselo al César, y lo de Dios, a Dios.» Y se maravillaban de él. 18Se le acercan unos saduceos, esos que niegan que haya resurrección, y le preguntaban: Mateo 22,23 Lucas 20,27 19«Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno y deja mujer y no deja hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. 20Eran siete hermanos: el primero tomó mujer, pero murió sin dejar descendencia; 21también el segundo la tomó y murió sin dejar descendencia; y el tercero lo mismo. 22Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos, murió también la mujer. 23En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.» 24Jesús les contestó: «¿No estáis en un error precisamente por esto, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios? 25Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos. 26Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Éxodo 3,6 27No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error.» 28Acercóse uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» Mateo 22,34 Lucas 10,25 29Jesús le contestó: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, Deuteronomio 6,4 30y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. 31El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.» Levítico 19,18 32Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que El es único y que no hay otro fuera de El, 33y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» 34Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas. 35Jesús, tomando la palabra, decía mientras enseñaba en el Templo: «¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? Mateo 22,41 Lucas 20,41 36David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. Salmos 110,1 Lucas 20,41 37El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?» La muchedumbre le oía con agrado. 38Decía también en su instrucción: «Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, Mateo 23,6 Lucas 20,46 39ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; 40y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa. 41Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Lucas 21,1 42Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. 43Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: «Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. 44Pues todos han echado de los que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.

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